Este enfoque busca crear una alternativa armada y política a Hamás desde dentro de la propia sociedad palestina. La intención es establecer una fuerza de seguridad local que sea afín a los intereses de Washington y Tel Aviv, evitando la necesidad de una ocupación militar a largo plazo o de depender exclusivamente de una debilitada Autoridad Palestina. Sin embargo, esta estrategia conlleva riesgos significativos, como la posibilidad de exacerbar las divisiones internas palestinas y desencadenar un conflicto entre facciones. El éxito de estos grupos dependerá de su capacidad para ganar legitimidad entre la población de Gaza, una tarea difícil para cualquier actor percibido como colaboracionista con potencias externas.