Sin embargo, su trabajo se vio envuelto en graves polémicas.

El artículo menciona que la fundación estuvo “en medio de numerosos escándalos”, destacando uno en particular: su presunta relación con “la muerte de cientos de palestinos que intentaban llegar a los centros de distribución de ayuda”. Aunque el texto no ofrece más detalles sobre la naturaleza de estos incidentes o las razones específicas del cierre, el fin de las operaciones de una entidad de ayuda humanitaria apoyada por actores tan influyentes como Estados Unidos e Israel es un hecho de gran relevancia. Este cese de actividades plantea serias dudas sobre la eficacia, la supervisión y la conducta de las organizaciones de ayuda que operan en zonas de conflicto. Además, su desaparición podría crear un vacío significativo en la red de distribución de ayuda en un momento en que la crisis humanitaria en Gaza es más grave que nunca, afectando directamente a la población civil que dependía de sus servicios.