Su actividad principal consiste en organizar vuelos chárter para que los palestinos puedan salir de la Franja de Gaza hacia diversos países, entre ellos Sudáfrica.
El costo de este servicio, según reportes de medios como 'The New York Times', 'Al Jazeera' y 'The Jerusalem Post', ronda los 2.000 dólares por persona. La naturaleza de estas operaciones es ambigua, lo que ha llevado a cuestionar si se trata de una iniciativa de ayuda o de "deportaciones ocultas". Un caso concreto que ilustra la situación fue la llegada de 153 palestinos a Johannesburgo el 13 de noviembre.
Estos individuos aterrizaron sin sellos en sus pasaportes y necesitaron la intervención directa del presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, para poder ingresar al país.
La cadena RFI ha recogido testimonios de palestinos que confirman haber pagado a esta asociación para poder abandonar Gaza. La falta de transparencia sobre la financiación de Al-Majd, su estatus oficial y las verdaderas intenciones de su director israelí-estonio alimentan la controversia y la sospecha en torno a sus actividades en un contexto de crisis humanitaria extrema.












