Tras este incidente, tanto Israel como Hamás se acusaron mutuamente de violar el acuerdo.

Otro reporte menciona ataques más recientes, también atribuidos a Israel, que provocaron la muerte de siete personas, intensificando la preocupación por la ya grave situación humanitaria. La violencia no se limita a Gaza; los artículos también indican que Israel ha lanzado nuevos ataques contra objetivos de Hezbolá en el Líbano. Esto ocurre a pesar de que en el Líbano también existía un alto el fuego sellado desde noviembre del año anterior. La simultaneidad de las hostilidades en dos frentes distintos sugiere un panorama de tensión regional más amplio y complejo, donde los acuerdos de cese de hostilidades son extremadamente frágiles y susceptibles de romperse con facilidad, poniendo en riesgo la vida de civiles y la estabilidad de toda la zona.