La propuesta de Washington, que aún se encuentra pendiente de debate y aprobación por parte de los miembros del Consejo, representa uno de los esfuerzos más significativos a nivel internacional para planificar el "día después" de la guerra. Se produce en un momento en que el alto el fuego mediado por la propia administración estadounidense se mantiene frágil y la situación humanitaria en la Franja de Gaza es crítica. El objetivo principal es evitar un vacío de poder que pueda ser llenado por grupos extremistas y sentar las bases para una administración civil que gestione la reconstrucción y los servicios básicos para la población. Aunque los textos proporcionados no detallan los países que compondrían dicha fuerza ni la estructura exacta de la autoridad transitoria, la iniciativa subraya el rol protagónico que Estados Unidos busca ejercer en la configuración del futuro político y de seguridad de la región. El éxito de esta resolución dependerá de la capacidad de Washington para conseguir el respaldo de otras potencias mundiales y de la aceptación de las partes directamente involucradas en el conflicto.