Las autoridades sanitarias de Gaza han realizado serias acusaciones sobre el estado en que los cuerpos fueron recibidos, alegando que presentan signos de maltrato y tortura. Estas denuncias, que se detallan como un tema aparte, han transformado lo que debería ser un paso hacia la desescalada en un nuevo y tenso punto de fricción, erosionando la poca confianza existente entre las partes y complicando el ya difícil camino hacia una paz sostenible.