El proceso, facilitado por el Comité Internacional de la Cruz Roja, es un componente central y tangible del frágil acuerdo.

Según los informes, Hamás ha devuelto los restos de 21 de los 28 rehenes fallecidos que se comprometió a entregar, lo que indica que aún faltan siete cadáveres para completar la primera fase del pacto.

Sin embargo, este proceso no ha estado exento de tensiones.

El gobierno israelí acusa a Hamás de ralentizar deliberadamente las entregas, una táctica que utiliza para justificar sus continuos ataques sobre el enclave.

Por su parte, el movimiento palestino ha justificado las demoras por la enorme dificultad de localizar y recuperar los cuerpos, muchos de los cuales se encuentran sepultados bajo toneladas de escombros debido a la destrucción generalizada en la Franja. La discrepancia y la desconfianza en torno a este delicado intercambio demuestran cómo cada punto del acuerdo es un potencial foco de conflicto que amenaza con desmantelar la tregua por completo.