En este contexto, Estados Unidos ha adoptado una postura firme, declarando que Hamás no tendrá ningún papel en el futuro gobierno del enclave palestino.
Los esfuerzos diplomáticos son de alto nivel.
El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizó una escala en Catar para reunirse con el emir Tamim bin Hamad Al Thani y discutir el estado de la tregua. Por otro lado, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, visitó el nuevo Centro de Coordinación Civil Militar en el sur de Israel, cerca de Gaza, para evaluar la implementación del alto el fuego. Desde allí, Rubio emitió una declaración contundente: “Hamás no puede gobernar ni estar implicado en ningún futuro Gobierno de Gaza”.
Esta afirmación establece una línea roja clara para cualquier acuerdo político post-conflicto y subraya la intención de Washington de reconfigurar el poder en la Franja. Esta postura se produce en medio de un vacío de poder, ya que los informes indican que la región “continúa sin un gobernante”. Otros actores internacionales, como Colombia, han ofrecido su apoyo a los esfuerzos de mediación de Egipto, buscando contribuir a una solución pacífica.













