En un sombrío avance del acuerdo de tregua, se ha producido un intercambio de los cuerpos de personas fallecidas entre Israel y Hamás. Sin embargo, el proceso ha sido enturbiado por graves acusaciones de tortura emitidas por el Ministerio de Salud de Gaza. Como parte del frágil pacto, Israel devolvió los cuerpos de 45 palestinos a través del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR). Simultáneamente, las autoridades israelíes confirmaron haber recibido e identificado los restos de tres de sus militares, quienes según el Estado judío fueron asesinados por Hamás durante los ataques del 7 de octubre de 2023.
El movimiento islamista se había comprometido a devolver 28 cadáveres en total.
La controversia surgió cuando el Ministerio de Salud de Gaza denunció que los cuerpos de 30 palestinos devueltos por Israel presentaban signos de tortura, como quemaduras y amputaciones. Esta grave acusación añade una capa de complejidad y animosidad al ya tenso proceso.
Israel, por su parte, ha acusado a Hamás de ralentizar deliberadamente la devolución de los cadáveres restantes, una demora que el grupo palestino justifica por el estado de destrucción del enclave, que dificulta la localización de los cuerpos bajo los escombros. En total, se menciona que 195 cuerpos de palestinos han sido devueltos, de los cuales solo 72 han podido ser identificados por sus familias.
En resumenEste componente del acuerdo, que podría haber servido como una medida para construir confianza, se ha transformado en una nueva fuente de conflicto. Las denuncias de tortura, de ser verificadas, constituirían una grave violación del derecho internacional y erosionarían aún más la ya escasa confianza entre las partes, complicando cualquier negociación futura.