El movimiento islamista se había comprometido a devolver 28 cadáveres en total.

La controversia surgió cuando el Ministerio de Salud de Gaza denunció que los cuerpos de 30 palestinos devueltos por Israel presentaban signos de tortura, como quemaduras y amputaciones. Esta grave acusación añade una capa de complejidad y animosidad al ya tenso proceso.

Israel, por su parte, ha acusado a Hamás de ralentizar deliberadamente la devolución de los cadáveres restantes, una demora que el grupo palestino justifica por el estado de destrucción del enclave, que dificulta la localización de los cuerpos bajo los escombros. En total, se menciona que 195 cuerpos de palestinos han sido devueltos, de los cuales solo 72 han podido ser identificados por sus familias.