La frágil tregua entre Israel y Hamás está al borde del colapso tras la reanudación de ataques aéreos israelíes sobre la Franja de Gaza. Las acciones militares, que según informes dejaron más de un centenar de muertos, responden a supuestas violaciones del acuerdo por parte del grupo islamista. La escalada comenzó después de que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ordenara a su ejército ejecutar “ataques inmediatos y contundentes” contra objetivos de Hamás. La justificación oficial de Israel se centró en presuntas “violaciones directas del acuerdo de paz” del 10 de octubre, incluyendo un tiroteo contra soldados israelíes en el sur de Gaza y demoras en la devolución de los cuerpos de rehenes fallecidos. Testigos en la Ciudad de Gaza y Khan Younis reportaron múltiples bombardeos que afectaron zonas residenciales y un hospital.
Un balance preliminar citado por agencias de noticias señaló al menos 104 muertos, entre ellos 46 niños.
Por su parte, Hamás negó cualquier responsabilidad en el tiroteo que desencadenó la respuesta israelí y, a través de un comunicado, reafirmó su “compromiso con el acuerdo de alto el fuego”, instando a los mediadores internacionales a intervenir para frenar la ofensiva. La reanudación de las hostilidades por cuarto día consecutivo pone en grave peligro el llamado “plan de paz” impulsado por Estados Unidos, sumiendo a la región en una profunda incertidumbre y demostrando la extrema fragilidad de los acuerdos alcanzados.
En resumenLa reanudación de la violencia amenaza con desmantelar por completo el plan de paz mediado por Estados Unidos, empujando a la región hacia un nuevo y devastador ciclo de conflicto. La profunda desconfianza y las narrativas contrapuestas de ambas partes complican cualquier retorno a las negociaciones, dejando a la población civil en un estado de extrema vulnerabilidad ante la posible escalada militar.