Un balance preliminar citado por agencias de noticias señaló al menos 104 muertos, entre ellos 46 niños.

Por su parte, Hamás negó cualquier responsabilidad en el tiroteo que desencadenó la respuesta israelí y, a través de un comunicado, reafirmó su “compromiso con el acuerdo de alto el fuego”, instando a los mediadores internacionales a intervenir para frenar la ofensiva. La reanudación de las hostilidades por cuarto día consecutivo pone en grave peligro el llamado “plan de paz” impulsado por Estados Unidos, sumiendo a la región en una profunda incertidumbre y demostrando la extrema fragilidad de los acuerdos alcanzados.