Rubio advirtió que si el grupo no se desarma, constituirá una violación del alto el fuego.

La estrategia de Estados Unidos se centra en estabilizar la región a través de una presencia internacional y asegurar que la gobernanza futura esté en manos de actores que no sean considerados terroristas por Washington. Esta postura define un marco estricto para cualquier acuerdo de paz a largo plazo y condiciona el apoyo estadounidense a la exclusión total de Hamás del poder.