El Ejército israelí afirmó haber reanudado el alto el fuego tras los ataques, que según sus declaraciones, tuvieron como objetivo a 30 líderes de Hamás.
Sin embargo, las cifras proporcionadas por las autoridades sanitarias de Gaza, citadas por la agencia Reuters, pintan un panorama desolador, con un alto número de víctimas civiles. Estos eventos representan una de las violaciones más graves al “plan de paz” impulsado por el presidente estadounidense Donald Trump.
La situación humanitaria se agrava con cada ofensiva, mientras las organizaciones humanitarias denuncian “ataques deliberados” contra la población civil.
El número total de muertos desde el inicio de la guerra hace dos años se acerca a los 70.000, sumando las víctimas tanto en Gaza como en Israel, lo que refleja la magnitud de una crisis que parece no tener fin a pesar de los esfuerzos diplomáticos.













