Esta no es solo una crisis de infraestructura, sino una catástrofe humanitaria total.

De la suma total, se necesitan con urgencia 20 mil millones de dólares para asistir a los casi 2.1 millones de personas afectadas durante los próximos tres años, cubriendo necesidades básicas como suministros médicos, agua potable y refugio. Uno de los mayores desafíos inmediatos es la retirada de escombros, una tarea monumental que se complica por “la posibilidad de que haya artefactos explosivos ocultos”. La destrucción no solo ha aniquilado hogares, hospitales y escuelas, sino que también ha borrado el tejido social y económico de Gaza. La reconstrucción no será solo una cuestión de levantar edificios, sino de restaurar la vida y la esperanza en una comunidad traumatizada. La magnitud de la tarea es tal que requerirá un esfuerzo internacional coordinado y sostenido durante décadas, siempre y cuando se pueda garantizar una paz duradera que permita llevar a cabo los trabajos de reconstrucción sin interrupciones.