Su reacción entusiasta refleja su creciente influencia en la política nacional y su éxito en impulsar una agenda maximalista. Tras la aprobación preliminar del proyecto en la Knéset, ambos ministros, reconocidos por su ideología ultraderechista y su condición de colonos en Cisjordania, utilizaron la red social X para manifestar su apoyo. El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, escribió: “Ha llegado el momento de aplicar la soberanía plena sobre todos los territorios de Judea y Samaria, la herencia de nuestros antepasados”. Por su parte, el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, publicó un mensaje similar: “¡Ha llegado el momento de la soberanía ahora!”. Estas declaraciones no son nuevas; ya a mediados de septiembre, ambos habían pedido al primer ministro Benjamín Netanyahu que anexionara Cisjordania en respuesta al reconocimiento del Estado palestino por parte de varios países, entre ellos Reino Unido y Canadá. Su capacidad para traducir su retórica en acciones legislativas concretas, a pesar de la oposición interna y la fuerte condena de aliados como Estados Unidos, demuestra el poder que han acumulado dentro de la coalición de gobierno. Su postura radical no solo define el debate político interno en Israel, sino que también complica los esfuerzos diplomáticos y amenaza con aislar aún más al país en la escena internacional.