Los manifestantes se arrodillaron en la carretera, portando banderas israelíes y entonando el cántico nacionalista “Am Yisrael Chai” (“Viva Israel”). Su objetivo era impedir el ingreso de ayuda, argumentando, sin presentar pruebas, que los suministros terminarían en manos de Hamás en lugar de llegar a la población civil. Esta narrativa contradice las evaluaciones de la ONU y de las organizaciones humanitarias, que insisten en la urgencia de la ayuda ante la crisis de hambruna en Gaza. La policía israelí intervino y arrestó al menos a dos personas, quienes fueron representadas por la organización de asistencia jurídica Honenu, conocida por defender a militantes y colonos de extrema derecha. El bloqueo ha sido condenado por organizaciones humanitarias y activistas por la paz, que lo consideran una provocación que socava los esfuerzos internacionales por estabilizar la región. El incidente refleja el creciente poder de la ultraderecha israelí, que busca presionar al gobierno para mantener una línea dura frente a Gaza, incluso a riesgo de incumplir acuerdos internacionales.