Estos incidentes socavan la confianza en el pacto y exponen su naturaleza asimétrica y frágil. El acuerdo contemplaba el cese de hostilidades, el canje de rehenes por prisioneros palestinos, el ingreso de ayuda humanitaria y la retirada de fuerzas israelíes. Sin embargo, según la oficina mediática de Gaza, Israel habría violado el pacto 47 veces en los primeros días, causando 45 muertes, mientras que el medio Middle East Eye eleva la cifra a 80 violaciones y 97 víctimas mortales.

Entre los incidentes se reportan bombardeos, ataques aéreos a zonas residenciales y fuego directo contra civiles, como el caso de un niño de 10 años asesinado mientras jugaba fútbol. Israel justifica sus acciones argumentando retrasos en la entrega de cuerpos de rehenes por parte de Hamás y alegando que las víctimas “cruzaron la línea amarilla”, una zona de seguridad temporal no reconocida internacionalmente. Además, el flujo de ayuda humanitaria sigue restringido a 300 camiones diarios, la mitad de los 600 acordados. El artículo introduce el concepto de “paz iliberal” de Dana El Kurd para describir este tipo de acuerdos asimétricos que, mediante coerción, favorecen los objetivos de la potencia dominante sin garantizar justicia o soberanía para la otra parte. La falta de condena por parte de Estados Unidos o la Unión Europea refuerza la percepción de una “paz de papel” que no aborda la destrucción masiva, estimada por el PNUD en 70 mil millones de dólares para su reconstrucción, ni ofrece reparación a las víctimas.