La reacción de Washington fue inmediata y contundente.

Vance calificó la votación como una “maniobra política muy estúpida” y afirmó sentirse “personalmente ofendido”.

Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, advirtió que la Casa Blanca “no apoyará en este momento ninguna medida de anexión”, ya que podría “poner en peligro el plan del presidente Trump para poner fin al conflicto”. El propio presidente Trump, en una entrevista citada, fue tajante al afirmar que la anexión “no sucederá” porque Israel “perdería todo el apoyo de Estados Unidos”.

Esta tensión diplomática evidencia una fisura significativa entre los dos aliados, en un momento en que Washington busca consolidar una tregua frágil en Gaza y en un contexto donde otras potencias como Francia y Reino Unido han reconocido formalmente un Estado palestino.