Reafirman que la administración del enclave es un asunto interno que debe ser decidido por el pueblo palestino, oponiéndose a los planes que buscan imponer un control externo tras el conflicto. Esta postura fue reafirmada por Hamás, la Yihad Islámica y el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), quienes declararon que “la definición de su administración y el funcionamiento de sus instituciones son asuntos internos del pueblo palestino”. Este rechazo se dirige directamente a las propuestas, como la incluida en el plan de Trump, que contemplan “un proyecto de ocupación con fuerzas internacionales e israelíes, sin plazo claro para su finalización”. La insistencia en la autodeterminación es un punto no negociable para estas facciones. Además, la cuestión del desarme, uno de los objetivos declarados por Israel, es rotundamente rechazada. Un portavoz de la resistencia afirmó: “Ningún palestino aceptará el desarme; nuestro pueblo necesita las armas y la resistencia más que nunca”. Esta declaración subraya la profunda desconfianza hacia Israel y la creencia de que la capacidad de defensa es esencial para la supervivencia, especialmente ante la posibilidad de que Israel incumpla lo acordado, como ha ocurrido en treguas anteriores. La resistencia palestina exige que los garantes del acuerdo obliguen a Israel a cumplirlo, en lugar de imponer soluciones externas que menoscaben su soberanía.