Sin embargo, su principal característica es la ambigüedad, ya que “jamás fue publicada y no tiene validez internacional”.

Esta falta de definición y transparencia la convierte en una herramienta arbitraria en manos del ejército israelí.

Se ha informado que al menos 30 palestinos han sido abatidos desde el inicio de la tregua por supuestamente cruzar esta línea invisible. Un ejemplo concreto ocurrió el 14 de octubre, cuando el ejército israelí confirmó haber abierto fuego contra un grupo de personas que se habían acercado a sus soldados, resultando en la muerte de al menos nueve palestinos. Al invocar la “línea amarilla”, Israel crea una justificación unilateral para sus acciones militares dentro de un territorio donde se supone rige un alto el fuego. Esta táctica le permite mantener una postura ofensiva y ejercer un control letal sobre el movimiento de la población civil, eludiendo su responsabilidad bajo el pretexto de una amenaza inminente definida por sus propios términos no verificables.