El acuerdo establecía el permiso para el ingreso de hasta 600 camiones de ayuda diarios, una cifra vital para una población devastada. Sin embargo, en la práctica, Israel solo está autorizando el paso de aproximadamente 300 camiones al día, la mitad de lo acordado. El Programa Mundial de Alimentos de la ONU informó el 17 de octubre que, si bien ha logrado transportar un promedio de 560 toneladas de alimentos diarios desde el inicio de la tregua, esta cantidad “sigue siendo inferior a la magnitud necesaria para aliviar la hambruna en algunas zonas del enclave”. La crisis va más allá de los alimentos. El representante especial del PNUD para Palestina, Jaco Cilliers, destacó la urgencia de entregar suministros médicos y agua potable, así como de iniciar la compleja tarea de retirar escombros, que podrían ocultar artefactos explosivos. El incumplimiento de Israel en este punto del acuerdo no solo agrava la catástrofe humanitaria, sino que también es visto como una violación directa del compromiso adquirido, utilizando el control del acceso humanitario como una forma de presión y dominio sobre el territorio gazatí.