A pesar del alto el fuego, la situación humanitaria en la Franja de Gaza sigue siendo crítica, con una entrada de ayuda insuficiente para aliviar la hambruna y miles de palestinos regresando a hogares en ruinas. La incertidumbre sobre el futuro y la devastación generalizada marcan el panorama post-conflicto. El Programa Mundial de Alimentos de la ONU informó el 17 de octubre que, si bien ha logrado transportar un promedio de 560 toneladas de alimentos al día desde el inicio de la tregua, esta cifra “sigue siendo inferior a la magnitud necesaria para aliviar la hambruna en algunas zonas del enclave”. Esta declaración confirma las advertencias previas de organizaciones humanitarias que declararon la hambruna en partes de Gaza en agosto, después de que Israel bloqueara repetidamente la entrada de suministros. Los palestinos que regresan a sus barrios se encuentran con un paisaje de escombros y destrucción.
El periodista local Yousef Salem, desde Rafah, describe la situación: “La gente está contenta por no oír los bombardeos, pero nadie confía en que esto dure.
No hay electricidad, no hay agua potable, no hay Gobierno.
Solo ruinas y hambre”.
Esta realidad subraya la enorme tarea de reconstrucción que enfrenta la Franja y la fragilidad de la esperanza de paz entre sus habitantes, quienes temen que la violencia pueda reanudarse en cualquier momento.
En resumenLa tregua en Gaza ha permitido la entrada de ayuda humanitaria, pero la ONU advierte que es insuficiente para combatir la hambruna. Mientras tanto, la población palestina regresa a un entorno de devastación y ruinas, enfrentando un futuro incierto sin servicios básicos y con el temor constante de un nuevo estallido de violencia.