Advierten que el pacto podría perpetuar la ocupación israelí bajo un nuevo formato. La investigadora Pamela Urrutia, de la Universidad Autónoma de Barcelona, señaló que “Israel y Hamás no firmaron la paz, firmaron una tregua”, y que la medida “es temporal y no apunta a resolver las causas estructurales del conflicto, como la ocupación del territorio palestino por Israel”. Por su parte, la abogada palestina estadounidense Noura Erakat lo describe como “un nuevo tipo de ocupación permanente, peor que la de antes de 2023”. El plan de Trump es criticado por no mencionar la ocupación del enclave en su totalidad, ni a Cisjordania o Jerusalén Este, y por no contemplar el fin del apartheid. Según un análisis del Semanario Voz, el acuerdo “priva de derechos a la población de Gaza, protege a la parte que comete el genocidio, permite la ocupación israelí, y no garantiza que Israel mantenga la tregua”. Otro punto medular que no se resuelve es el desarme de Hamás. Un vocero del movimiento afirmó que “ningún palestino aceptará el desarme; nuestro pueblo necesita las armas y la resistencia más que nunca”. Esta visión subraya el temor a que Israel pueda montar una provocación para anular el acuerdo, dejando a la población palestina indefensa.