A pesar de la celebración del acuerdo de paz, su fragilidad quedó en evidencia rápidamente con acusaciones mutuas de violaciones al alto el fuego. Israel y Hamás han cruzado denuncias, mientras incidentes violentos en Gaza y el incumplimiento de algunos puntos del pacto generan escepticismo sobre su durabilidad. Un artículo de análisis señala que Israel ya ha comenzado a incumplir el acuerdo, mencionando el bombardeo de dos barrios en la ciudad de Gaza, la deportación de 154 palestinos que debían ser liberados a Egipto y la persistencia de restricciones al ingreso de ayuda humanitaria. En un incidente separado, Israel devolvió 15 cuerpos de palestinos a Gaza en medio de estas nuevas denuncias. La Defensa Civil de Gaza recuperó además nueve cadáveres de personas abatidas por disparos israelíes, que según el ejército representaban una “amenaza inminente”. Hamás calificó estos hechos como una clara violación de la tregua.
Desde el inicio del alto el fuego, al menos 30 palestinos habrían muerto por cruzar la denominada “línea amarilla”, una zona de exclusión impuesta por Israel.
Analistas como Víctor de Currea-Lugo advierten que “presentar un cese al fuego como si fuera una paz definitiva es perverso”, ya que las treguas pueden servir para reorganizar ejércitos y darle oxígeno a la ocupación, como se ha visto en otros conflictos.
En resumenLa sostenibilidad del acuerdo de paz para Gaza es cuestionada por tempranas y múltiples violaciones al alto el fuego, incluyendo bombardeos israelíes y la muerte de palestinos en zonas restringidas. Estas acciones, sumadas al incumplimiento de cláusulas del pacto, alimentan el escepticismo y la desconfianza entre las partes.