Este intercambio masivo, facilitado por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), generó escenas de júbilo y alivio, pero también denuncias sobre las condiciones de los prisioneros. La liberación de los cautivos israelíes, secuestrados el 7 de octubre de 2023, fue recibida con celebraciones en Tel Aviv, en una plaza rebautizada como la “Plaza de los Rehenes”. Este evento marcó el fin de 738 días de cautiverio y fue descrito por el presidente Donald Trump como el comienzo de “una era de fe y esperanza”. Por su parte, el CICR confirmó haber facilitado el traslado de los 1.969 palestinos liberados, asegurando haber entrevistado a cada uno para garantizar que el proceso se realizara “en un marco de seguridad y dignidad”. Sin embargo, el movimiento Hamás denunció que los prisioneros liberados sufrieron “las peores formas de tortura psicológica y física” durante su detención en cárceles israelíes.
La organización calificó la liberación como “un logro nacional y un hito brillante” en su lucha.
Este intercambio representa uno de los componentes más tangibles y humanitarios del acuerdo de paz, aunque las acusaciones sobre el trato a los detenidos palestinos añaden una capa de controversia al proceso.













