Un ataque aéreo israelí contra el Hospital Nasser en Khan Younis, uno de los mayores centros médicos del sur de Gaza, causó la muerte de al menos 20 personas, entre ellas cinco periodistas y personal de rescate. El incidente, que incluyó un segundo bombardeo cuando llegaba la ayuda, ha generado una condena internacional generalizada y acusaciones de crímenes de guerra. El ataque del 25 de agosto se produjo en dos fases, una táctica conocida como 'doble toque'. El primer impacto alcanzó el cuarto piso del complejo, y el segundo se produjo cuando periodistas y rescatistas acudieron a la escena para auxiliar a las víctimas.
Entre los periodistas fallecidos se encontraban Hossam Al Masri de Reuters, Mohamed Salama de Al Jazeera, Mariam Abu Daqqa de AP y Moaz Abu Taha de NBC.
Las FDI confirmaron el ataque, afirmando que se lanzaría una investigación y que “lamentan cualquier daño a individuos no involucrados”, negando que ataquen a periodistas como tales. Sin embargo, Hamás calificó el hecho como una “escalada en el genocidio” y Al Jazeera lo describió como parte de “una campaña sistemática para silenciar la verdad”. Este suceso eleva a más de 240 el número de periodistas asesinados en Gaza desde el inicio de la ofensiva, según cifras del gobierno gazatí, convirtiendo este conflicto en uno de los más mortíferos para la prensa. El ataque también pone de relieve la vulnerabilidad de las instalaciones médicas, que, según Israel, son utilizadas por Hamás, aunque no ha presentado pruebas públicas concluyentes.
En resumenEl bombardeo del Hospital Nasser, que resultó en la muerte de civiles y un grupo de periodistas, ha intensificado el escrutinio sobre las tácticas militares de Israel en Gaza. El incidente subraya los peligros extremos que enfrenta la prensa en la zona de conflicto y refuerza las acusaciones de que se están cometiendo crímenes de guerra, a pesar de las negativas y promesas de investigación por parte de las FDI.