Una de las manifestaciones más grandes en la historia reciente de Israel tuvo lugar en Tel Aviv, donde cientos de miles de personas se congregaron para exigir al gobierno de Benjamin Netanyahu que acepte un acuerdo de alto el fuego para asegurar la liberación de los rehenes que aún permanecen en Gaza. La protesta se enmarcó en una jornada de huelga nacional convocada por familiares de los cautivos. El Foro de las Familias de Rehenes estimó que unas 400.000 personas se reunieron en la Plaza de los Rehenes de Tel Aviv, culminando una jornada de protestas que incluyó el bloqueo de las principales autopistas del país. El clamor principal de los manifestantes fue que el gobierno priorice la vida de los aproximadamente 50 rehenes restantes sobre los objetivos militares. Durante el evento, familiares de los secuestrados pronunciaron discursos muy críticos contra el primer ministro Netanyahu. Ruby Chen, padre de un soldado cuyo cuerpo sigue en Gaza, lo interpeló directamente: "¿Y después de ese fracaso, tiene el descaro de decir que el precio de traerlos de vuelta es demasiado alto?
¿Dónde está su vergüenza?".
La manifestación masiva y la huelga nacional, que contó con el apoyo de universidades y empresas, reflejan una creciente presión interna sobre el gobierno para que opte por la vía diplomática, especialmente ahora que Hamás ha aceptado una propuesta de tregua. Los manifestantes portaban carteles con los rostros de los rehenes y lemas como "basta", mostrando un claro descontento con la gestión de la guerra.
En resumenLas protestas masivas en Tel Aviv y la huelga nacional evidencian una fractura social en Israel y un fuerte movimiento ciudadano que exige al gobierno un cambio de estrategia. Esta presión interna para priorizar un acuerdo de liberación de rehenes sobre la acción militar añade un elemento crucial al complejo cálculo político del primer ministro Netanyahu.