El proyecto del intercambiador vial de la glorieta de Mirolindo, una obra considerada crucial para la movilidad de Ibagué, enfrenta serios retrasos y un futuro incierto. Dos convocatorias para la contratación de sus estudios y diseños han sido declaradas desiertas, reavivando la polémica y la preocupación entre la ciudadanía que clama por soluciones de fondo a los problemas de tráfico. La secretaria de Infraestructura del Tolima, Sandra García, confirmó que el proceso deberá ser publicado nuevamente, explicando que las convocatorias anteriores no prosperaron debido a observaciones técnicas, jurídicas y financieras detectadas en las propuestas. La funcionaria aclaró que la evaluación corresponde a la entidad nacional ENTerritorio, con la cual la Gobernación mantiene un convenio vigente. La complejidad del contrato aumenta al incluir no solo el viaducto, sino también los diseños para la vía hacia Santa Isabel y un puente en el cañón del Combeima, lo que exige una estructuración técnica y financiera más rigurosa.
García evitó dar fechas concretas para un nuevo proceso, admitiendo que podría extenderse hasta 2026.
Esta situación de estancamiento alimenta el escepticismo ciudadano hacia las grandes obras públicas, una percepción reflejada en sátiras sobre proyectos que se enredan en "adiciones y otrosí". Mientras la administración insiste en la necesidad de garantizar diseños sólidos, el viaducto de Mirolindo sigue siendo una "obra esperada, pero incierta", que pone a prueba la paciencia de los ibaguereños.
En resumenEl viaducto de Mirolindo ejemplifica los desafíos en la ejecución de infraestructura a gran escala en Ibagué. A pesar de las garantías oficiales de que el proyecto sigue en pie, el fracaso recurrente en la contratación de su diseño deja su futuro en el limbo, intensificando la frustración pública y evidenciando obstáculos administrativos sistémicos.