Tras más de una semana de plantón frente al Palacio Municipal, el gremio de transportadores de busetas de Ibagué y la alcaldesa Johana Aranda llegaron a un acuerdo que puso fin a la manifestación. El diálogo se impuso como mecanismo para abordar las problemáticas del sector y avanzar en la consolidación del Sistema Estratégico de Transporte Público (SETP). La protesta, que incluyó vehículos estacionados en las afueras de la Alcaldía y a transportadores encadenados, fue levantada después de una mesa de trabajo de más de tres horas. Como gesto de confianza, los manifestantes retiraron las busetas antes de iniciar la negociación.
Ricardo Fabián Rodríguez, secretario de Movilidad, afirmó: “A través del diálogo logramos llegar a estos acuerdos. El objetivo de esta reunión y de las que vendrán es avanzar hacia la creación de un Sistema Estratégico de Transporte Público como Ibagué se lo merece”.
Sin embargo, la protesta tuvo un matiz adicional.
Informes de prensa revelaron que algunos de los líderes de la manifestación, como Miguel Caro, acumulaban deudas millonarias con la empresa operadora Logalarza. Según un artículo, Caro y su esposa adeudarían más de 184 millones de pesos, mientras que otro manifestante, Michael Cepeda, tendría una deuda de 71 millones. Estos incumplimientos habrían llevado a la empresa a iniciar procesos de desvinculación de los vehículos. Mientras los transportadores argumentaron que el modelo del SETP es financieramente inviable y los ha llevado a la ruina, la empresa operadora defendió su gestión y señaló los incumplimientos contractuales de los manifestantes.
En resumenEl conflicto de los transportadores en Ibagué se resolvió mediante un acuerdo con la Alcaldía, levantando el plantón de una semana. Si bien los manifestantes expusieron problemas con el SETP, surgieron informes que señalan deudas millonarias de algunos líderes de la protesta con las empresas operadoras, añadiendo complejidad a las reclamaciones del gremio.