Barrios como San Pedro Alejandrino y San Carlos fueron de los más golpeados, con reportes de daños estructurales en varias viviendas.
Sin embargo, la consecuencia más sentida fue la interrupción masiva del servicio eléctrico, que afectó no solo a residencias, sino también a un amplio espectro de comercios e instituciones, incluyendo panaderías, restaurantes, notarías e incluso el Museo de Arte del Tolima. Esta situación generó una ola de malestar entre los ciudadanos, quienes denuncian que los cortes de energía son un problema repetitivo cada vez que se presentan lluvias fuertes, lo que sugiere una debilidad estructural en la infraestructura eléctrica. La frustración pública se vio agravada por la falta de un comunicado oficial por parte de Celsia que informara sobre el alcance de los daños o el tiempo estimado para el restablecimiento del servicio. Las quejas ciudadanas, difundidas a través de redes sociales, evidenciaron la extensión del problema en diferentes comunas, como Piedra Pintada y el sector de la Carrera Sexta con calle 26. Ante este panorama, líderes comunitarios y comerciantes han exigido a las autoridades locales y a Celsia el desarrollo de un plan de contingencia más robusto para responder con mayor celeridad y eficacia a estos eventos climáticos recurrentes.







