El Gobierno Nacional ha oficializado la transferencia de 320 inmuebles de la Central de Abastos de Cúcuta (Cenabastos S.A.), en liquidación, a la entidad Prosperidad Social. Esta medida estratégica busca asegurar que dichos activos, avaluados en más de 5.000 millones de pesos, cumplan una función social y fortalezcan la economía popular en Norte de Santander. La decisión, formalizada mediante el Decreto 1343 del 10 de diciembre de 2025, representa una intervención directa del Estado para proteger el patrimonio público y reorientarlo hacia programas de impacto social. Según la ministra de Agricultura y Desarrollo Rural, Martha Carvajalino, esta acción frena los procesos de privatización que amenazan el carácter público de las centrales de abastos, espacios que considera estratégicos para la economía agropecuaria y la conexión entre el campo y la ciudad. Los 320 inmuebles, ubicados en el Centro Comercial Comunitario Trigal del Norte, Cenabastos Propiedad Horizontal y la Plaza de Mercado La Nueva Sexta, son cruciales para la comercialización de alimentos y el sustento de pequeños productores y comerciantes en Cúcuta.
La transferencia a Prosperidad Social garantiza que estos espacios no serán destinados a fines exclusivamente comerciales o inmobiliarios.
Por el contrario, como afirmó el director de la entidad, Mauricio Rodríguez Amaya, los bienes se utilizarán para fortalecer la economía popular, mejorar el abastecimiento de alimentos y ampliar la oferta institucional en la capital nortesantandereana. La medida se alinea con una política más amplia de apoyo a la inclusión productiva y la soberanía alimentaria, asegurando que la infraestructura pública beneficie directamente a las comunidades más vulnerables y contribuya a la seguridad alimentaria de la región. La entrega formal de los bienes deberá completarse en un plazo máximo de seis meses.
En resumenLa transferencia de 320 inmuebles de Cenabastos a Prosperidad Social en Cúcuta es una acción gubernamental clave para proteger el patrimonio público y reorientarlo hacia el fortalecimiento de la economía popular y la seguridad alimentaria. Esta medida, que evita la privatización de espacios comerciales vitales, busca generar un impacto directo en pequeños productores y comunidades vulnerables de la región, consolidando las plazas de mercado como ejes del desarrollo social y económico local.