El ataque, atribuido por las autoridades a la guerrilla del ELN, estaba dirigido contra la infraestructura energética de la zona. El incidente, ocurrido el 7 de diciembre de 2025, generó pánico y puso de manifiesto la persistente amenaza de grupos armados en Norte de Santander. Según el reporte de las autoridades y la Liga Nortesantandereana de Gimnasia, el vehículo en el que se desplazaba la pareja quedó prácticamente destruido por la onda expansiva de la detonación, que provocó la caída de torres de energía y afectó a otros automotores cercanos. A pesar de la magnitud del hecho, tanto Calvo como su esposa fueron atendidos médicamente y se encuentran fuera de peligro, con golpes y heridas consideradas menores.
Este atentado se enmarca en una serie de acciones violentas registradas en el departamento durante esas horas, dirigidas contra la Fuerza Pública e infraestructura estratégica. Como respuesta, el gobierno nacional y las autoridades regionales instalaron un consejo extraordinario de seguridad para coordinar acciones y anunciaron la intensificación de operativos contra los responsables. El suceso también provocó una reacción de la dirigencia deportiva, que emitió un llamado al respeto por la vida de la población civil y de los atletas que representan al país, quienes no deben ser víctimas colaterales del conflicto.






