El sistema de salud en Cúcuta y Norte de Santander ha entrado en una fase crítica debido a una deuda multimillonaria de la Nueva EPS, lo que ha obligado a importantes clínicas privadas como San José y Medical Duarte a restringir la atención a sus más de 800,000 afiliados, dejando únicamente habilitados los servicios de urgencias vitales. La decisión de las clínicas, comunicada a través de avisos públicos, se fundamenta en la insostenibilidad financiera que genera la falta de pagos por parte de la EPS. Medical Duarte afirmó que la deuda equivale a cuatro meses completos de servicios prestados solo en 2025. Esta suspensión parcial ha generado un efecto dominó en el sistema de salud departamental, afectando también a hospitales públicos como el Erasmo Meoz, que solo está estabilizando pacientes, y el San Juan de Dios de Pamplona, que se sumó a la medida de atender solo urgencias vitales. La crisis ha desatado la indignación y la protesta de los usuarios. Jorge Muñoz, vocero de una asociación de usuarios, declaró: “Es inaudito lo que vivimos.
A uno ya le da miedo enfermarse”.
La situación es especialmente dramática para pacientes vulnerables; madres de niños en condición de discapacidad protestaron bloqueando sedes de la Nueva EPS, denunciando la suspensión de terapias esenciales. “Un día sin terapia es un mes de retroceso para ellos”, afirmó Diana Echeverry, una de las manifestantes.
Arístides Hernández, presidente de Asintrasersaludnorte, lanzó una dura advertencia: “Personas que no deberían morir están muriendo.
Esto acelera su proceso porque no hay tratamientos ni pagos ni contratación”.
En resumenLa crisis por los impagos de la Nueva EPS ha provocado un colapso parcial en la prestación de servicios de salud en Cúcuta, afectando a cientos de miles de usuarios y evidenciando una profunda falla estructural que pone en riesgo la vida y el bienestar de la población.