La Alcaldía de Cúcuta ejecutó una controvertida intervención para recuperar el espacio público en el sector conocido como el ‘Triángulo de las Bermudas’ en el Parque Lineal, un lugar identificado por años como epicentro de actividades ilícitas. La operación de demolición fue suspendida temporalmente por una orden judicial, lo que ha generado un intenso debate sobre el futuro de la zona, la legalidad del procedimiento y los derechos de los comerciantes afectados. La administración municipal, liderada por el alcalde Jorge Acevedo, justificó la acción como una medida necesaria para erradicar la receptación y venta de autopartes robadas. “Muchos cucuteños estamos indignados porque nos roban un stop o una farola, y ahí mismo aparece para la venta.
Ese delito queremos erradicar”, afirmó el mandatario.
La intervención fue el resultado de un riguroso proceso administrativo que se extendió por 14 meses y que incluyó 63 audiencias individuales con los ocupantes, visitas técnicas y la expedición de la Resolución Policiva 0151 de 2025, la cual ordenó la restitución del espacio. A pesar de que varias acciones de tutela fueron declaradas improcedentes, una medida de último minuto logró frenar la demolición.
Por su parte, los comerciantes argumentan que la intervención los deja sin sustento y que su presencia en el lugar se originó por una reubicación autorizada por la alcaldía en 2012.
Andrés Felipe Cruz, líder del sector, lamentó el trato recibido: “Después de 13 años aquí, queríamos un diálogo digno.
Nos sentimos maltratados”.
Mientras el proceso judicial avanza, la Alcaldía ha manifestado su intención de utilizar todos los recursos jurídicos para continuar con la recuperación del área, donde proyecta la construcción de un parque y un CAI para reforzar la seguridad.
En resumenLa intervención en el ‘Triángulo de las Bermudas’ refleja una colisión entre el objetivo municipal de recuperación urbana y seguridad pública, y los derechos de los comerciantes informales. Aunque la Alcaldía agotó un largo proceso administrativo, una orden judicial ha pausado la demolición, dejando el futuro del proyecto a merced de un proceso legal que deberá sopesar el interés público con la situación de las familias afectadas.