Este complejo escenario coexiste con esfuerzos institucionales y dinámicas socioeconómicas que buscan generar empleo.

Por un lado, la Alcaldía, a través del Centro Regional de Atención a Víctimas (CRAV), organizó la “Gran Jornada de Empleabilidad del Sector Textil”, que logró atender y direccionar laboralmente a más de 300 personas, en su mayoría víctimas del conflicto armado, conectándolas con empresas del sector. Por otro lado, un fenómeno notable es el surgimiento de una avanzada de aproximadamente 350 pequeños empresarios venezolanos que han establecido negocios como tiendas, panaderías y salones de belleza, dinamizando la economía local aunque probablemente contribuyendo a las cifras de informalidad. Estas iniciativas y fenómenos demuestran la existencia de un tejido económico activo, pero que en gran medida opera al margen de la formalidad, lo que representa el principal reto para el desarrollo sostenible de la ciudad.