César Rojas Arias, quien se desempeñó como director seccional de la Fiscalía en Norte de Santander entre 2014 y 2017, fue formalmente imputado por la Fiscalía General de la Nación por su presunta responsabilidad en una serie de delitos sexuales cometidos contra una funcionaria que estaba bajo su subordinación. Este caso ha generado conmoción en la región, al tratarse de un exfuncionario de alto rango que habría utilizado su posición de poder para cometer los abusos. La investigación, adelantada por un fiscal delegado ante la Corte Suprema de Justicia con un enfoque diferencial de género, detalla que Rojas Arias habría acosado y agredido a la víctima durante aproximadamente nueve meses.
Los cargos imputados son acceso carnal violento, acceso carnal en persona puesta en incapacidad de resistir, y acto sexual violento, todos en modalidad agravada, además del delito de acoso sexual.
Según la acusación, el exdirector habría ejercido presión e intimidación, amenazando a la funcionaria con traslados y represalias laborales si no accedía a sus exigencias.
La audiencia de imputación se llevó a cabo ante un magistrado del Tribunal Superior de Bogotá, donde Rojas Arias no aceptó los cargos.
El proceso judicial continuará para determinar su responsabilidad penal.
Este escándalo se suma a otros casos recientes que han involucrado a funcionarios públicos en la región, poniendo en tela de juicio la integridad y los mecanismos de control dentro de las instituciones del Estado.
En resumenUn exdirector de la Fiscalía en Cúcuta enfrenta un grave proceso judicial por presunto abuso sexual sistemático contra una subalterna, un caso que evidencia el abuso de poder en las instituciones. A pesar de que el acusado no aceptó los cargos, la investigación sigue su curso, destacando la importancia de la rendición de cuentas de los funcionarios públicos.