Esta situación ha llevado al hospital a un punto crítico.

Según el gerente Hernando Mora, la ocupación en el área de urgencias ha superado el 300 % de su capacidad instalada, calificando el momento como “el más duro” de su carrera. El colapso se agravó tras el cierre de la IPS VIHONCO, que dejó a aproximadamente 400.000 usuarios de la Nueva EPS sin su principal prestador de servicios, redirigiendo la demanda hacia el ya sobrecargado hospital. Líderes sindicales como Jesús Vergel, de ANTHOC, y Aristidez Hernández, de Asintrasersalud, han denunciado la falta de insumos, medicamentos y la suspensión de tratamientos y citas con especialistas. “Es inaudito que por incumplimiento de pago de las Nueva EPS, se afecte la salud de miles de personas”, afirmó Julio Lizcano, representante del sindicato de enfermería. La protesta busca exigir el pago inmediato de la deuda para garantizar la sostenibilidad del hospital y el derecho a la salud de los pacientes de Norte de Santander, Arauca e incluso del territorio venezolano, que dependen de esta institución.