Una serie de sismos con epicentro en Venezuela generó alarma en Cúcuta y su área metropolitana, obligando a evacuaciones preventivas y a la activación de protocolos de emergencia por parte de las autoridades locales. A pesar de la intensidad de los movimientos telúricos, no se reportaron daños estructurales significativos en la ciudad. Durante la última semana de septiembre, varios temblores, con magnitudes que alcanzaron entre 5.1 y 6.1 grados según reportes del Servicio Geológico Colombiano y su homólogo estadounidense, sacudieron la región fronteriza. Los epicentros se localizaron principalmente en el estado Zulia, Venezuela, a pocas horas por carretera de Cúcuta, lo que provocó que la onda expansiva se sintiera con gran intensidad en la capital nortesantandereana y municipios aledaños. Los sismos generaron pánico entre los ciudadanos, especialmente en residentes de edificios altos, quienes vivieron momentos de angustia y optaron por evacuar sus viviendas.
“Corrimos por las escaleras hasta el estacionamiento, donde las motos estaban tumbadas y había grietas en los baldosines.
¡Qué miedo!”, expresó una residente de un conjunto residencial en Cúcuta.
La reacción ciudadana incluyó la evacuación de locales comerciales, edificios residenciales y universidades como medida preventiva. Inmediatamente después de los eventos, la Secretaría de Gestión del Riesgo de Desastres de Cúcuta, en coordinación con organismos de socorro, realizó un barrido por la ciudad para evaluar posibles afectaciones. Fabián Prato, secretario de dicha cartera, confirmó que “no se registraron afectaciones estructurales en el municipio” y reiteró el llamado a la calma y a consultar únicamente fuentes oficiales. La situación en Venezuela fue más crítica, con reportes de hasta diez sismos y múltiples réplicas que llevaron a muchos habitantes de Maracaibo a pasar la noche fuera de sus hogares por temor a nuevos temblores.
En resumenLos sismos, aunque no causaron daños materiales graves en Cúcuta, pusieron de manifiesto la vulnerabilidad de la ciudad ante fenómenos naturales transfronterizos y la efectividad de los protocolos de emergencia. La experiencia sirvió como un recordatorio para la ciudadanía sobre la importancia de mantener la calma y seguir las recomendaciones de las autoridades.