El evento batió récords históricos en ocupación hotelera y afluencia de turistas, generando un impacto económico sin precedentes. El éxito de la feria se reflejó en una inyección económica estimada de 45 millones de dólares, beneficiando directamente a sectores como gastronomía, transporte y comercio. Este dinamismo también se evidenció en la fiscalización tributaria, donde operativos de la DIAN sobre la facturación electrónica reportaron ingresos preliminares de $11.000 millones.
El sector turístico experimentó cifras récord, con una ocupación hotelera del 83%, la más alta en una década.
La ciudad recibió a cerca de 110.000 visitantes, un 6,9% más que en 2024, de los cuales 11.781 fueron internacionales. Estas cifras son consistentes con los datos departamentales, que indican que más de 200.000 turistas visitaron el Valle del Cauca a fin de año, con un 60% concentrado en Cali para la feria. Mabel Lara, secretaria de Desarrollo Económico, destacó el logro colectivo: “Esta feria demuestra que gana toda la ciudad: artistas, emprendedores y ciudadanos”. Uno de los hitos de esta edición fue su descentralización, llevando la reactivación a barrios como el Distrito de Aguablanca y el Obrero, donde eventos como ‘Agua’e lulo’ congregaron a más de 10.000 personas. La masiva participación fue la norma en los eventos oficiales, con más de 450.000 asistentes en total, destacando el Salsódromo (35.000), el Carnaval del Cali Viejo (25.000) y la Calle de la Feria (49.000). Fabio Botero, gerente de Corfecali, afirmó que “artistas y asistentes coincidieron en que fue una de las ediciones más exitosas de los últimos años”. Además, la feria fortaleció la proyección internacional de Cali al sellar una alianza con Puerto Rico para postular la salsa ante la UNESCO y al ser elegida sede de la Gran Cumbre Mundial de la Salsa 2026.













