La ciudad complementa sus tradicionales festividades decembrinas, como los alumbrados y la Feria de Cali, con la innovadora creación de una Ruta de Turismo Indígena, abriendo nuevos caminos para el reconocimiento de su herencia ancestral. La capital del Valle del Cauca está llevando a cabo una notable transformación de su perfil turístico, apostando por una estrategia que integra tanto sus atractivos masivos como nuevas experiencias de nicho con un profundo valor cultural. Por un lado, la ciudad mantiene su posicionamiento como epicentro de la salsa y las celebraciones de fin de año. Según la secretaria de Turismo del Valle, Miyerlandi Torres, los alumbrados de Cali son uno de los principales atractivos de la temporada, sirviendo como "preámbulo de la Feria de Cali, el evento de salsa más importante a nivel mundial". Esta oferta tradicional sigue siendo un pilar fundamental que atrae a miles de visitantes nacionales e internacionales, fortaleciendo la economía local en sectores como el hotelero y gastronómico. Paralelamente, Cali ha dado un paso pionero hacia el turismo comunitario y sostenible con el lanzamiento oficial de la Ruta de Turismo Indígena. Esta iniciativa, desarrollada en un proceso de "construcción colectiva" junto a siete cabildos y un resguardo, busca visibilizar y dignificar a los pueblos originarios que habitan el territorio.
La ruta ofrece experiencias auténticas diseñadas por las propias comunidades, que incluyen danza, artesanía, medicina tradicional y gastronomía, todo enmarcado en su cosmovisión. Voceros del proceso destacaron su importancia al señalar que "esta ruta marca un antes y un después para el turismo cultural en Cali, al permitir que las comunidades indígenas compartan su historia, su presente y su visión de futuro desde sus propios saberes". Esta propuesta no solo diversifica el portafolio turístico, sino que también promueve el respeto cultural, la economía propia de las comunidades y fortalece su autonomía. La coexistencia de estas dos visiones del turismo —la festiva y masiva con la ancestral y comunitaria— posiciona a Cali como un destino integral, capaz de ofrecer a los visitantes una comprensión más rica y compleja de su identidad.





