Este proyecto de turismo comunitario y cultural ofrece a los visitantes experiencias auténticas basadas en la identidad y los saberes ancestrales. Desarrollada en un proceso de construcción colectiva con siete cabildos indígenas y un resguardo, la ruta es gestionada directamente por las comunidades, quienes han diseñado los recorridos y actividades desde su propia cosmovisión. La oferta incluye encuentros de danza, talleres de artesanía, espacios de medicina tradicional y gastronomía propia, guiados por sabedores y líderes comunitarios.

Voceros del proceso destacaron su importancia al señalar que “esta ruta marca un antes y un después para el turismo cultural en Cali, al permitir que las comunidades indígenas compartan su historia, su presente y su visión de futuro desde sus propios saberes”. La iniciativa no solo diversifica la oferta turística de la ciudad, posicionándola como un destino de turismo cultural y étnico, sino que también fortalece la autonomía económica y cultural de los pueblos indígenas. Promueve un modelo de turismo responsable que fomenta el respeto intercultural y la protección del patrimonio inmaterial, abriendo nuevas oportunidades para el desarrollo sostenible y el reconocimiento de la diversidad que conforma la identidad de Cali.