La tradicional Alborada que da la bienvenida a diciembre en Cali dejó un saldo de al menos dos personas lesionadas por la manipulación de pólvora, según reportes preliminares de la Secretaría de Seguridad. A pesar del despliegue de más de 250 policías y las campañas de prevención, el uso masivo de artefactos pirotécnicos fue evidente en toda la ciudad. La noche del 30 de noviembre y la madrugada del 1 de diciembre estuvieron marcadas por el estruendo de la pólvora en diversos barrios, una práctica arraigada que persiste a pesar de las prohibiciones y los riesgos asociados. El secretario de Seguridad y Justicia, Jairo García, calificó el balance como “rápidamente positivo” en comparación con años anteriores, pero lamentó los dos casos de lesionados confirmados en la ciudad.
A nivel departamental, la cifra ascendió a seis personas quemadas.
García reiteró el llamado a la responsabilidad ciudadana: “Recordar la responsabilidad en el uso de estos elementos, no hacerlo cuando se estén en condiciones de alicuramiento ni tampoco en la presencia de niños”. Para reforzar la seguridad durante la temporada decembrina, se anunció la llegada de 170 nuevos uniformados de la Policía Nacional a Cali. Además de los lesionados por pólvora, las autoridades reportaron otras dos personas heridas en hechos de convivencia durante la celebración. La administración municipal mantiene la prohibición total sobre la compra, venta y manipulación de pólvora, y advierte sobre sanciones económicas y legales para quienes incumplan la normativa, especialmente si hay menores de edad involucrados.
En resumenEl resultado de la Alborada en Cali demuestra el desafío cultural que representa el uso de la pólvora, una práctica que continúa a pesar de las prohibiciones y los riesgos para la salud pública. El número inicial de heridos sirve como una alerta temprana para la temporada festiva, evidenciando la necesidad de controles más estrictos y, sobre todo, de una mayor conciencia ciudadana para prevenir más incidentes.