La Gobernación del Valle del Cauca ha lanzado una alerta crítica sobre el colapso del sistema de salud en el departamento, denunciando que la falta de recursos y la precaria operación de las EPS intervenidas por el Gobierno Nacional ya están causando muertes evitables y una desatención masiva de pacientes. La situación ha sido calificada por la secretaria de Salud del Valle, María Cristina Lesmes, como “el más crítico de la historia de los sistemas de salud en Colombia”. La raíz del problema, según la administración departamental, es una deuda de las EPS que supera los 4 billones de pesos con la red hospitalaria, lo que ha dejado a entidades como Nueva EPS, Famisanar, Coosalud y Asmet Salud sin capacidad para garantizar la prestación de servicios. Esta crisis financiera impide la contratación de redes de atención, la compra de insumos y la entrega de medicamentos, afectando directamente a los pacientes. La gobernadora Dilian Francisca Toro ha refutado las explicaciones del Ministerio de Salud, asegurando que “la problemática no está en la ADRES, sino en la insuficiencia de recursos”. La administración departamental documentó un desajuste de 3,3 billones de pesos entre los recursos que deberían llegar ($8 billones) y los giros confirmados por la Nación ($4,7 billones).
Las consecuencias son devastadoras, especialmente para las poblaciones más vulnerables.
Se han reportado al menos 20 fallecimientos de pacientes con enfermedades huérfanas atribuibles a la interrupción de sus tratamientos.
Lesmes afirmó de manera contundente: “ya los vallecaucanos nos estamos muriendo porque no hay una atención que solucione los problemas simples o graves de salud”.
Pacientes con cáncer han visto suspendidas sus quimioterapias, niños con hemofilia no reciben sus medicamentos y personas trasplantadas corren el riesgo de perder sus órganos. La situación ha provocado protestas en Cali, como la de un grupo de madres de niños con enfermedades huérfanas que se encadenaron a la sede de una EPS exigiendo insumos y atención.
En resumenLa crisis de salud en el Valle del Cauca, con epicentro en Cali, ha alcanzado un punto crítico con muertes de pacientes atribuidas a la falta de atención por parte de las EPS intervenidas. El gobierno regional culpa a la insuficiencia de fondos nacionales, mientras las protestas de familias afectadas subrayan el costo humano del colapso financiero y operativo del sistema.