El futuro del Tren de Cercanías del Valle del Cauca ha entrado en una fase de incertidumbre y reconfiguración después de que el Gobierno Nacional negara la cofinanciación del 70% del proyecto. En respuesta, la gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro, y el alcalde de Cali, Alejandro Eder, han emprendido una agenda internacional para buscar inversionistas privados y el apoyo de la banca multilateral que permitan materializar la obra. La controversia escaló a una disputa pública cuando el alcalde Eder desmintió a la ministra de Transporte, María Fernanda Rojas, quien atribuyó la negativa a supuestos incumplimientos de la región. Eder fue enfático: “Las declaraciones de la ministra de Transporte no son ciertas.
Quiero ser absolutamente enfático en que todo estaba listo”.
Aseguró que la región ya había asegurado su contrapartida de $3,5 billones y cumplido con todos los requisitos. Ante el revés, los mandatarios activaron un plan alternativo, sosteniendo reuniones con representantes de Estados Unidos, Corea del Sur, la Unión Europea y Alemania, así como con el Banco Mundial y la Corporación Financiera Internacional (IFC). La gobernadora Toro expresó la determinación de la región: “Si no cofinanció, se bajó.
Pero nosotros seguimos montados en el tren y lo vamos a sacar adelante”.
La estrategia ahora se centra en encontrar un inversionista privado que aporte los cerca de $3 billones faltantes para la primera fase (Cali-Jamundí), a cambio de la construcción y operación del sistema. Además, se planea entregar una hoja de ruta del proyecto a los futuros candidatos presidenciales para asegurar su compromiso.
En resumenTras la negativa del Gobierno Nacional a cofinanciar el Tren de Cercanías, los líderes de Cali y el Valle del Cauca han iniciado una ofensiva diplomática y financiera para asegurar fondos internacionales y privados. La determinación regional busca superar el obstáculo político y garantizar la ejecución de un proyecto considerado vital para la movilidad y competitividad del suroccidente colombiano.