En las sesiones convocadas, la asistencia ha sido mínima, con reportes de solo seis o siete de los 21 concejales presentes, lo que imposibilita cualquier decisión. El presidente del Concejo, Edison Lucumí, se ha visto obligado a levantar las sesiones repetidamente, declarando: “Teniendo en cuenta que no hay quórum decisorio, se levanta la sesión; no se puede continuar”.

Esta parálisis ha motivado acciones por parte de la sociedad civil.

El veedor ciudadano Angello Vásquez anunció que interpondrá acciones legales contra los concejales ausentes por un posible prevaricato por omisión, advirtiendo que podrían perder su curul si no justifican su inasistencia.

De igual forma, el abogado Eduardo Castillo manifestó que presentaría una denuncia ante la Fiscalía.

La polémica se ha intensificado en redes sociales, donde se han difundido imágenes de algunos concejales participando en actividades de entretenimiento durante los días de las sesiones fallidas. Los pocos cabildantes asistentes, como Roberto Ortiz y Rodrigo Salazar, han lamentado la situación y han pedido respeto por la institucionalidad y celeridad en un proceso que es fundamental para la transparencia en la gestión pública de Cali.