La decisión implica la anulación de 3.000 puestos de gradería que estaban proyectados entre las carreras 4 y 5, lo que equivale a un 20 % de la boletería total.
Como consecuencia, el recorrido del Salsódromo se reducirá de 1.500 a 1.160 metros. Fabio Botero, gerente de Corfecali, declaró que “este ajuste está alineado con el mandato del alcalde: hacer una Feria responsable, que respete cada árbol y cada metro de este territorio”. Por su parte, Lina Botía, directora del DAGMA, ratificó la medida afirmando que “ningún árbol será trasladado” y anunció la realización de una Feria Ambiental en la zona protegida, en concertación con la comunidad. La controversia inicial surgió por planes que contemplaban la reubicación de ejemplares jóvenes, lo que generó desconfianza entre los habitantes, quienes llegaron a pedir garantías por escrito. La Secretaría de Cultura destacó que esta decisión permite conectar la Feria con el Barrio Obrero, epicentro de la salsa, donde se adelanta un proyecto de renovación urbana de $15.000 millones. Se estima que la Feria generará una ocupación hotelera del 82 % y atraerá a 108.600 visitantes, consolidando la zona como un nuevo polo turístico.








