Las autoridades de Cali desplegaron un vasto operativo de seguridad y movilidad para gestionar las celebraciones de Halloween, enfocándose principalmente en el control de las tradicionales y caóticas caravanas de motociclistas. A pesar de la tensión y el escepticismo ciudadano, el balance oficial reportó una jornada mayoritariamente tranquila, aunque con un número significativo de infracciones. El plan de contingencia involucró a más de 1.300 uniformados de la Policía Metropolitana, agentes de tránsito y personal de diversas secretarías, coordinados desde un Puesto de Mando Unificado (PMU). Las medidas incluyeron cierres preventivos en puntos estratégicos como los túneles de la Avenida Colombia y la Autopista Suroriental, así como la instalación de puestos de control en las principales entradas y avenidas de la ciudad.
El objetivo era claro: prevenir desórdenes, maniobras peligrosas y siniestros viales.
A pesar de los esfuerzos, las caravanas se hicieron sentir, especialmente en el oriente de la ciudad. Como resultado de los controles, más de 300 motocicletas fueron inmovilizadas por diversas infracciones y tres personas fueron capturadas por porte ilegal de armas. Curiosamente, un sondeo previo realizado por CW+ Noticias reveló una alta desconfianza ciudadana, con más del 90 % de los encuestados dudando de la capacidad de las autoridades para mantener el orden. Sin embargo, el secretario de Seguridad, Jairo García, y el de Movilidad, Sergio Moncayo, destacaron que la coordinación interinstitucional permitió que “las familias pudieran salir con sus hijos, disfrutar de la noche y regresar a casa sin complicaciones”.
En resumenLa estrategia de la Alcaldía de Cali para Halloween se centró en una fuerte presencia institucional y controles estrictos que, si bien no eliminaron por completo las problemáticas caravanas, lograron contener desórdenes mayores y garantizar una celebración relativamente segura para la ciudadanía, demostrando la capacidad de gestión de la ciudad ante eventos de alta complejidad.