El objetivo era claro: prevenir desórdenes, maniobras peligrosas y siniestros viales.

A pesar de los esfuerzos, las caravanas se hicieron sentir, especialmente en el oriente de la ciudad. Como resultado de los controles, más de 300 motocicletas fueron inmovilizadas por diversas infracciones y tres personas fueron capturadas por porte ilegal de armas. Curiosamente, un sondeo previo realizado por CW+ Noticias reveló una alta desconfianza ciudadana, con más del 90 % de los encuestados dudando de la capacidad de las autoridades para mantener el orden. Sin embargo, el secretario de Seguridad, Jairo García, y el de Movilidad, Sergio Moncayo, destacaron que la coordinación interinstitucional permitió que “las familias pudieran salir con sus hijos, disfrutar de la noche y regresar a casa sin complicaciones”.