La seguridad en Cali se ha deteriorado, con un preocupante aumento en la cifra de homicidios y la aparición de actos de intimidación que han generado alarma en la ciudadanía y el gobierno local. Esta situación ha provocado una enérgica respuesta de las autoridades, incluyendo debates en el Concejo, el ofrecimiento de recompensas y la propuesta de medidas restrictivas. Los datos oficiales indican que Cali ha superado los 750 homicidios en lo corrido de 2025, lo que representa un aumento del 9 % respecto al año anterior y la tasa más alta entre las principales ciudades de Colombia. Un fin de semana reciente registró 15 muertes violentas, exacerbando la percepción de inseguridad. Paralelamente, la Universidad del Valle ha sido escenario de tensión por la irrupción de individuos encapuchados que interrumpieron clases y amenazaron a la comunidad académica. Ante esto, el alcalde Alejandro Eder ofreció una recompensa de hasta 30 millones de pesos por información que conduzca a su captura, declarando: “Estas amenazas contra la comunidad estudiantil y docente no las vamos a tolerar”.
El Concejo Distrital ha sido un foro central para abordar la crisis.
Durante los debates de control político, el concejal Marlon Cubillos expresó un sentimiento generalizado: “Todos los que vivimos en Cali nos sentimos con miedo y aterrorizados”.
Cubillos propuso un “toque de queda sectorizado” en las comunas más afectadas, como la 13, 15, 18, 20 y 21. Además, el Concejo aprobó la creación de una comisión accidental interinstitucional para articular estrategias de seguridad con la Policía, la Fiscalía y otras entidades, buscando una respuesta más coordinada al multicrimen.
En resumenLa escalada de violencia en Cali ha obligado a las autoridades a tomar medidas urgentes y multifacéticas. Mientras la Alcaldía busca desmantelar grupos violentos con recompensas, el Concejo presiona por estrategias más contundentes y coordinadas, reflejando la gravedad de una crisis de seguridad que afecta a toda la ciudad.