En las sesiones se han propuesto medidas drásticas, como un toque de queda sectorizado, y se ha creado una comisión interinstitucional para articular una respuesta más efectiva al multicrimen.

El debate en el Concejo refleja la creciente preocupación ciudadana ante una ola de violencia que posiciona a Cali con la tasa de homicidios más alta del país (28,43 por cada 100.000 habitantes). La percepción de inseguridad, alimentada por crímenes de alto impacto y la viralización de hurtos, llevó a los cabildantes a exigir resultados concretos.

El concejal Marlon Cubillos expresó el sentir general: “Todos los que vivimos en Cali nos sentimos con miedo y aterrorizados”. Ante esta realidad, propuso un toque de queda sectorizado en las comunas con mayores índices de violencia, como la 13, 15, 18, 20 y 21, argumentando que “los muertos los está poniendo la ladera de Cali, los muertos lo pone el distrito de Aguablanca”. Otras propuestas incluyen la instalación de retenes móviles y el uso de cámaras de fotodetección para la prevención de delitos. La concejal María del Carmen Londoño fue más allá, solicitando una moción de censura contra el secretario de Seguridad, Jairo García, por considerar insuficientes los resultados. En respuesta a la crisis, el Concejo aprobó la creación de una comisión accidental interinstitucional para articular esfuerzos con la Policía, la Fiscalía y los juzgados, buscando identificar debilidades y proponer soluciones conjuntas. Por su parte, el secretario García y el comandante de la Policía Metropolitana, general Henry Yesid Bello, defendieron su gestión presentando cifras de capturas e incautaciones, pero reconocieron la necesidad de fortalecer la coordinación institucional frente al fenómeno del multicrimen.