A pesar del aumento presupuestal, el proyecto sufrió retrasos significativos y la obra quedó inconclusa.

Entre las irregularidades detectadas por la Fiscalía se encuentra una presunta falta de planeación, que llevó a la ejecución de actividades no contempladas originalmente, como la demolición del auditorio principal para construir un coliseo que nunca se materializó. Una de las pruebas clave en el expediente es un estudio técnico contratado por la Contraloría con la Universidad Industrial de Santander (UIS), el cual concluyó que la arena instalada en la cancha de fútbol no cumplía con las especificaciones técnicas requeridas, presentando “partículas demasiado gruesas que no deberían estar” en un suelo de esas características. La comunidad educativa ha rechazado la calidad de las intervenciones, que se enfocaron en obras locativas sin el rigor técnico esperado.