Las denuncias del exdiputado Sierra, presentadas en la Asamblea de Santander, fueron cruciales para iniciar el proceso.

Sierra expuso presuntos sobrecostos, direccionamiento de contratos y la adjudicación a fundaciones sin capacidad operativa, como una que no reportó movimientos financieros por ocho años pero recibió un contrato por más de 2.837 millones.

“¿Es justo que los artistas terminen financiando fundaciones de papel?”, sentenció el entonces diputado.

La Procuraduría calificó las presuntas faltas como gravísimas a título de culpa gravísima y remitió copia del proceso a la Fiscalía Quinta de la Administración Pública para la correspondiente investigación penal.